El cloro es un desinfectante debido a su fuerte capacidad de oxidación, por lo que destruye o inhibe el crecimiento de bacterias y algas, produce la reducción de la DBO por oxidación de los compuestos orgánicos presentes en las aguas residuales. La capacidad oxidante del cloro se emplea para el control del olor y la eliminación del color en muchos tratamientos industriales.
La cloración es el proceso de desinfección que hasta el momento reúne las mejores ventajas, es eficiente, fácil de aplicar y deja efecto residual que se puede medir por sistemas muy simples. El cloro puede aplicarse utilizando alguna de sus sales, como son; dioxido de cloro, el hipoclorito de sodio o calcio los cuales se expenden en polvo o en solución.
La dosis de cloro ideal que se aplique al agua debe ser la necesaria para destruir todos los microorganismos patógenos presentes en ella, antes de que sea consumida por la población. La cantidad de cloro que consumen las sustancias reductoras y la materia orgánica se define como demanda de cloro, la cantidad de cloro que permanece después del período de reacción (generalmente mas de 10 min.), se define como cloro residual.
Los factores que influyen en la desinfección son, el tiempo, concentración, temperatura y pH.
No hay comentarios:
Publicar un comentario